La “hora de verano” comenzará la madrugada del próximo domingo, 27 de
marzo, día en que los relojes deberán adelantarse una hora (a las 02.00
horas serán las 03.00 horas), cumpliendo así la Directiva Comunitaria
2000/84/CE. Esta norma europea está incorporada al ordenamiento jurídico
español por el Real decreto 236/2002, de 1 de marzo, si bien esta
medida se lleva adoptando en España desde 1974, a raíz de la crisis del
petróleo.
Así, al adelantar los relojes alargamos las horas de sol por las
tardes, con lo que se genera un mayor aprovechamiento de la luz solar
para las tareas cotidianas y actividades al aire libre. No obstante,
numerosos expertos observan, por otra parte, que los cambios de horario
pueden causar problemas de sueño a las personas.
Según los cálculos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de
la Energía (IDAE), esta medida del cambio de hora podría ahorrar un 5%
del consumo eléctrico en iluminación, lo que equivale a unos 300
millones de euros. De esa cifra, 210 millones de euros corresponderían
al potencial en los edificios del terciario y en la industria; mientras
que los 90 millones restantes se ahorrarían en los hogares españoles, lo
que representa un ahorro de 6 euros por hogar.
El IDAE recomienda que, para alcanzar este potencial de ahorro, se
debería llevar a cabo, no obstante, un comportamiento responsable en las
viviendas a la hora de prescindir de la iluminación artificial cuando
no es necesaria, así como utilizar tecnologías de ahorro en iluminación
por aprovechamiento de la luz natural en edificios del sector terciario y
en industrias.
Cabe destacar, en este sentido, que el Código Técnico de la
Edificación (CTE) hace ya obligatoria la instalación de estos sistemas
en los edificios de nueva construcción.

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