Steve Prefontaine: el atleta indomable
Un accidente de circulación
acabó con la vida, en 1975, de uno de los grandes atletas del fondo
mundial. Con tan sólo 24 años de edad, Steve Prefontaine –todo un ídolo
por su coraje y determinación-, se encontraba en la cima de su
popularidad, pero sus mejores años como deportista debían estar aún por
llegar. Su prematura muerte le convirtió en una leyenda del atletismo.
“Mucha gente corre para ver quién es el más rápido. Yo corro para ver quién tiene más agallas” (Steve Prefontaine)
La
noche del 30 de mayo de 1975 Steve Prefontaine acudió a una fiesta en
la localidad de Eugene (Oregón, Estados Unidos). De regreso a casa, tras
dejar a su amigo y gran maratoniano Frank Shorter, perdió el control de
su MGB azul mientras conducía por Skyline Boulevard y chocó contra una
roca. El coche volcó y el atleta quedó atrapado bajo él. Un vecino de la
zona se acercó y le encontró aún con vida. Al ver que no podía sacarle,
corrió a buscar ayuda; cuando regresó minutos después, el peso del
coche había aplastado el pecho de Prefontaine.
Jamás
se esclarecieron ciertas incógnitas que planearon sobre las
circunstancias del accidente, como si había bebido o no alcohol, o si
hubo un segundo coche implicado en el mismo (se llegó a decir que se
salió de la carretera al intentar esquivar a otro vehículo que venía de
frente). Sea como fuere, aquel accidente ponía fin a la vida de uno de
los mejores corredores de fondo que jamás haya tenido los Estados
Unidos; de hecho, llegó a poseer al mismo tiempo los récords
nacionales en todas las distancias que van desde los 2.000 a los 10.000
metros, una hazaña jamás lograda antes ni después de él.
Su
muerte causó una gran conmoción entre los aficionados al atletismo,
entre los que Prefontaine era un verdadero ídolo debido a su carisma, a
su estilo agresivo a la hora de competir y a su fuerza de voluntad.
“Rendirse no es una opción”, solía decir. Esa era su filosofía en la
vida y en el atletismo. Talentoso, entusiasta, carismático, su amor por
el atletismo era infinito y su ética de trabajo, intachable: “Dar algo
menos que lo mejor de ti es sacrificar el don”, dijo en una ocasión. Le
gustaba forzar sus límites; entrenaba duro dos veces al día para
acostumbrarse al dolor y al cansancio, para aguantar niveles de fatiga
que ningún otro atleta pudiera aguantar. Con sus carreras, sus frases
memorables, su determinación, y su infinito deseo de ganar ha servido y
sigue sirviendo de inspiración a deportistas de todo el mundo.
Se
le considera, junto a Frank Shorter y Bill Bowerman, el responsable del
gran auge de las carreras de fondo en Estados Unidos durante la década
de los 70. Su vida ha servido de argumento para dos películas: Prefontaine (1997) y Sin Límites (1998), y cada año se celebra en Eugene una prueba atlética en su honor (la Prefontaine Classic), donde se dan cita algunos de los mejores atletas del mundo.
Steve
Roland Prefontaine nació el 25 de enero de 1951 en Coos Bay, localidad
del estado de Oregón. Comenzó a practicar atletismo cuando estudiaba
secundaria en la Marshfield High School, donde ya destacó como
uno de los mejores corredores de su edad. En 1970 se matriculó en la
Universidad de Oregón, atraído por la “oferta” del célebre entrenador
Bill Bowerman: “Si vienes a esta universidad podrás ser el mejor
corredor de larga distancia del mundo”, le dijo quien sería fundador,
años después, de la compañía Nike. Efectivamente, Bowerman sacó lo mejor
del joven Steve, logrando mezclar su enorme capacidad de sacrificio y
ética de trabajo (minuciosa y perfeccionista) con ciertas mejoras en su
forma de entrenar y correr para que dosificara esfuerzos.
Go Pre!
En su etapa universitaria (1970-73) ningún corredor
norteamericano le pudo ganar. Fueron años de continuos éxitos en los que
dio muestras de sus enormes posibilidades en el panorama del fondo
internacional. Ganó dos títulos de campeón nacional absoluto en los
5.000 metros (1971 y 73), y siete de campeón nacional universitario:
cuatro en los 5.000 metros en pista y tres en cross. Prefontaine
-conocido coloquialmente como “Pre”-, llegó a ser inmensamente
popular, sobre todo por su espectacular forma de competir, siempre al
ataque(“Salgo a correr, me pongo en cabeza desde la primera vuelta y
gano”), y por su fuerte personalidad, rebelde e indomable. Disputaba
cada carrera como si fuera la última. Cuando corría, los aficionados
gritaban "Pre! Pre! Pre!", y las camisetas con la leyenda “Go
Pre” se vendían por todo el país. “Yo no salgo a la pista sólo a correr.
Me gusta darle a los espectadores algo emocionante”, solía decir. Así,
se ganó la atención de los medios de comunicación y llegó a aparecer en
la portada de la revista Sports Illustrated con tan sólo 19 años.
El
9 de julio de 1972, durante las pruebas de selección de su país para
los Juegos Olímpicos de Munich, estableció un nuevo récord de los
Estados Unidos en los 5.000 metros con 13:22.8. Ya en la cita olímpica,
con 21 años, se clasificó para la final y estuvo muy cerca de lograr una
medalla. Tras ir en cabeza durante buena parte de la prueba, en pugna
con el finlandés Lasse Viren, se tuvo que conformar con un cuarto puesto
que le supo a fracaso. Sin embargo, insultantemente joven y ya
instalado en la elite del fondo mundial, sus mejores años como atleta
debían estar por llegar.
Entre 1973 y 1975
Prefontaine no dejó de cosechar nuevos triunfos y mejores marcas
personales, registros extraordinarios para la época: 3:38.1 en 1.500;
3.54.6 en la milla; 7:42.6 en los 3.000 metros; 13:21.87 en 5.000;
27:43.6 en los 10.000... Sus récords perduraron durante muchos años en
todas las distancias que van desde los 1.500 metros hasta los 10.000. Además, durante estos años, lideró la rebelión de los atletas norteamericanos contra su federación, la American Athletic Union (AAU), a la que acusó de no ayudarles:
“Nos exigen medallas, pero nuestro país no nos da nada a cambio”, dijo.
En aquella época, las reglas establecían que los atletas profesionales
no podían competir en los Juegos Olímpicos, y en ese aspecto la AAU se
mostraba especialmente estricta, así que Prefontaine renunció a grandes
cantidades de dinero en busca de su sueño olímpico.
Disputó
su última carrera el 29 de mayo de 1975. Aquel día, ganó los 5.000
metros en el Hayward Field de Eugene, con un tiempo de 13:23, a sólo dos
segundos de su record personal. Era el gran favorito para los Juegos
Olímpicos de Montreal´1976, imbatible en los Estados Unidos, una figura
mediática, un ídolo de masas… pero todo se truncó al día siguiente en un
maldito accidente de circulación. “Mucha gente corre para ver quién es
el más rápido. Yo corro para ver quién tiene más agallas, quien puede
castigarse a sí mismo con un ritmo exhaustivo y, al final, castigarse
aún más. Nadie va a ganar una carrera de 5.000 metros después de correr
dos millas fáciles. Al menos no conmigo”. Son palabras de alguien que
ganó 120 de las 153 carreras que disputó. Steve Prefontaine, el atleta
indomable, no pudo vivir el brillante futuro que tenía escrito; encontró
el final con tan sólo 24 años… Demasiado joven para morir.



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